Minutas y reuniones
Convertir notas, audios o transcripciones en minutas estructuradas, acuerdos, tareas y responsables.
Implementamos IA donde de verdad puede aportar valor. Especialmente en el tratamiento automático de información y en tareas como clasificar datos, resumir reuniones, preparar propuestas comerciales, apoyar procesos de marketing y asistir tareas repetitivas.
Empieza por un caso de uso concreto y útil desde el primer día.
Muchas empresas quieren “usar IA” pero no saben ni dónde, ni por qué. Quizá por moda, quizá porque lo hacen otros… Que la IA puede ahorrar mucho tiempo es indiscutible. Pero también puede hacer perder mucho más tiempo si no se usa con un propósito y objetivo claros.
Por ello mismo, en ReÁnima comenzamos siempre por el principio. Diagnosticando la situación actual, entendiendo cómo se hacen ahora las cosas, quién va a usarlo, para qué, qué resultado se espera y ver si en todo ese ecosistema, tiene sentido la IA.
La IA tiene especialmente sentido cuando permite reducir tareas repetitivas, cuando ayuda a ahorrar tiempo para que puedas centrarte en lo que de verdad importa y aportas valor, cuando sientes que hay tareas que se podrían hacer de forma autónoma, cuando tienes procesos claramente definidos y hay un flujo constante de información dentro de tu empresa…
Convertir notas, audios o transcripciones en minutas estructuradas, acuerdos, tareas y responsables.
Clasificar emails, detectar urgencia, preparar borradores y enviar solicitudes al equipo correcto.
Crear asistentes que consulten documentación, manuales, procedimientos o bases de conocimiento.
Estructurar incidencias, mejoras, acciones correctivas y tareas revisables por responsables.
Resumir datos, detectar patrones, generar informes periódicos o identificar temas recurrentes.
Agentes que responden preguntas frecuentes y derivan a personas cuando no pueden resolver.
Clasificar leads, preparar seguimientos, resumir conversaciones y generar tareas comerciales.
Leer facturas, albaranes, formularios o archivos PDF, extraer sus datos y registrarlos automáticamente en los sistemas de la empresa.
Tres formas de aplicar inteligencia artificial en una empresa: validar un primer caso de uso, convertirlo en una solución operativa o integrarlo con diferentes procesos y sistemas internos. Los precios son puntos de partida. Las licencias, el consumo de modelos y la infraestructura externa se valoran aparte cuando sean necesarios.
Para empresas que quieren validar un caso de uso de inteligencia artificial antes de incorporarlo a su operativa.
Para convertir un caso de uso en una solución de IA integrada en el trabajo diario de tu equipo.
Para empresas que necesitan aplicar IA en varios procesos, conectar sistemas internos o trabajar con una mayor complejidad.
Antes de aplicar IA por moda o por cualquier otro motivo, es necesario saber si el proceso en concreto que quieres mejorar o sustituir con IA esta preparado para ello. Por supuesto que la tecnológica puede ayudar y mucho, pero si el proceso no existe o solo esta en tu cabeza, quizá tiene más sentido primero comenzar por definir bien el proceso y después pensar en la IA.
Estamos encantados de charlar contigo para entender y descubrir si tu empresa esta preparada para aplicar IA. Es importante entender desde el inicio cual es la situación actual de la empresa, como se realizan las cosas a día de hoy y después, como la IA puede ayudar a hacer todo eso de forma más optima.
En ReÁnima nos gusta hablar contigo y que nos cuentes tu situación. Si vemos que si es el momento podemos explorar formas de trabajar juntos. Si no es el momento, te lo diremos con total sinceridad.
Agendar una llamadaResolvemos las dudas más habituales antes de aplicar inteligencia artificial en una empresa: casos de uso, datos, integraciones, seguridad, revisión humana, precios, plazos y mantenimiento de la solución.
La inteligencia artificial aplicada a empresas consiste en utilizar modelos de IA para mejorar tareas y procesos concretos: interpretar documentos, clasificar información, generar borradores, resumir reuniones, analizar datos o ayudar a responder consultas.
No se trata de añadir IA por moda, sino de incorporarla cuando puede reducir trabajo manual, facilitar una decisión o ayudar al equipo a trabajar mejor.
La IA puede aplicarse a reuniones y minutas, clasificación de emails, soporte, documentación interna, calidad, no conformidades, informes, análisis de feedback, atención al cliente, CRM, ventas, facturas y extracción de datos de documentos.
Puedes consultar algunos ejemplos en nuestros casos de uso de inteligencia artificial. La viabilidad depende del proceso, los datos disponibles y el nivel de precisión necesario.
Suele tener sentido cuando una tarea consume tiempo, se repite con frecuencia y exige leer, interpretar, clasificar, resumir o generar información.
Antes de desarrollar nada analizamos qué trabajo se realiza, cuánto tiempo consume, qué errores produce y qué resultado debería generar la IA. Si una automatización convencional puede resolverlo mejor, recomendamos esa alternativa.
Recomendamos empezar por una tarea concreta, frecuente y fácil de comprobar, como generar minutas, clasificar emails, preparar borradores, consultar documentación interna o extraer datos de facturas.
Un primer caso de uso acotado permite medir la utilidad real, detectar limitaciones y decidir con información si conviene ampliar la solución.
Antes de aplicar IA puede ser necesario ordenar el proceso, definir responsabilidades y aclarar qué información entra y qué resultado debe salir.
Incorporar inteligencia artificial sobre un proceso confuso puede aumentar el ruido y dificultar que el equipo confíe en la solución. Por eso empezamos con un diagnóstico del funcionamiento actual.
Una automatización tradicional ejecuta reglas definidas: cuando ocurre una acción, realiza otra. La IA resulta útil cuando también es necesario interpretar textos, documentos, conversaciones o información menos estructurada.
Ambas tecnologías pueden combinarse. La IA interpreta o prepara la información y una automatización de procesos la mueve entre herramientas o ejecuta las siguientes acciones.
Sí, siempre que las herramientas permitan una conexión técnica segura mediante API, webhook, base de datos, importaciones u otros mecanismos compatibles.
El mayor valor suele aparecer cuando la IA forma parte del flujo real: consulta información, prepara un resultado y lo registra o envía al sistema que ya utiliza el equipo.
Sí. Podemos estudiar su integración en una aplicación web, una app, un panel interno, una plataforma o un sistema desarrollado previamente.
Antes revisamos la arquitectura, los accesos, la documentación y las posibilidades de integración. Cuando el sistema no ofrece una vía técnica adecuada, explicamos las alternativas antes de plantear el proyecto.
Sí. Puede crearse un asistente que consulte manuales, procedimientos, preguntas frecuentes, políticas, fichas técnicas o bases de conocimiento de la empresa.
Para obtener respuestas útiles, la documentación debe estar actualizada, correctamente organizada y contar con permisos de acceso definidos. También pueden incorporarse referencias a las fuentes utilizadas.
No siempre. Algunos casos de uso pueden empezar con instrucciones claras, ejemplos representativos o una colección limitada de documentación.
Otros proyectos, especialmente los relacionados con predicción, clasificación específica o análisis histórico, pueden necesitar más datos y una revisión previa de su calidad, estructura y disponibilidad.
No suele ser necesario para comenzar. Muchos casos pueden resolverse configurando modelos existentes, definiendo buenas instrucciones, conectándolos con documentación y estableciendo reglas de validación.
Solo planteamos ajustes o desarrollos más específicos cuando el caso de uso, los datos y el resultado esperado lo justifican.
No. Un modelo de IA puede interpretar mal una petición, omitir información o generar una respuesta incorrecta. Por eso no debería tratarse como una fuente infalible.
Diseñamos instrucciones, límites, fuentes, validaciones y pruebas para reducir esos errores. Cuando el resultado tiene impacto relevante, incorporamos revisión humana antes de ejecutar una acción.
Es recomendable cuando la IA prepara comunicaciones importantes, interpreta documentación sensible, toma decisiones o realiza acciones que pueden afectar a clientes, empleados o a la operativa.
La solución puede preparar un borrador, una clasificación o una recomendación y esperar la aprobación de una persona antes de continuar.
Nuestro enfoque no consiste en sustituir personas de forma indiscriminada, sino en reducir tareas mecánicas y facilitar que el equipo dedique más tiempo a decisiones, relaciones y trabajo de mayor valor.
La IA puede clasificar, resumir, extraer datos o preparar respuestas, mientras una persona mantiene el criterio y el control cuando son necesarios.
Antes de implementar la solución revisamos qué datos se utilizarán, dónde se procesarán, quién podrá acceder y qué proveedores tecnológicos intervienen.
Se busca limitar la información a la estrictamente necesaria, controlar los permisos y evitar el uso indebido de datos sensibles. Los requisitos concretos de privacidad y cumplimiento deben evaluarse según el tipo de información y el contexto de cada empresa.
En ReÁnima, un primer piloto de inteligencia artificial parte desde 3.950 € + IVA. Una solución operativa parte desde 7.950 € + IVA y una integración avanzada desde 14.950 € + IVA.
El precio depende del caso de uso, los datos, las integraciones, la interfaz, las pruebas, la seguridad y el nivel de revisión humana. Puedes consultar los planes de inteligencia artificial para empresas.
IA Piloto permite validar un primer caso de uso con un alcance controlado. IA Operativa convierte ese caso en una solución preparada para el trabajo diario.
IA Integrada+ está orientado a varios casos de uso, agentes avanzados o integraciones con CRM, ERP, APIs, bases de datos y sistemas internos.
Depende del alcance, la preparación de los datos, las integraciones y el número de pruebas necesarias. Un piloto acotado puede prepararse antes que una solución conectada con varios sistemas empresariales.
El plazo también depende de la disponibilidad de accesos, documentación y personas capaces de validar las respuestas y los resultados durante el proyecto.
Los precios de los planes corresponden al análisis, diseño, configuración, desarrollo, integración y puesta en marcha de la solución.
Las licencias de terceros, el consumo de los modelos, el almacenamiento y la infraestructura pueden generar costes adicionales. Antes de comenzar explicamos qué servicios externos serán necesarios y cómo se calculará su coste.
Puede necesitarlo. Los modelos, APIs, permisos, documentos, integraciones y necesidades de la empresa cambian con el tiempo. También puede ser necesario revisar errores o ajustar las instrucciones.
El mantenimiento puede incluir monitorización, soporte correctivo, actualización de fuentes, revisión de resultados, control de consumo y evolución de nuevos casos de uso.